- Soltar no significa que no me importe, sino que no puedo hacer las cosas por otra persona.
- Soltar no es aislarme, sino la aceptación de que no puedo controlar a otros.
- Soltar no es que sea incapaz, sino permitir a otros aprender de las consecuencias naturales de sus actos.
- Soltar es admitir que ante algunas situaciones soy impotente, y que el resultado no está en mis manos.
- Soltar no es tratar de cambiar o culpar a otros, sino hacer lo más que pueda por mí mismo.
- Soltar no es que no me importe, sino darme la importancia que necesito.
- Soltar no es solucionar, sino ser apoyo.
- Soltar no es juzgar, sino permitirle a otros a encarar su realidad.
- Soltar no es negar, sino aceptar.
- Soltar no es estar preocupándose constantemente, abusar de palabras o pelear, sino buscar sus propios defectos de carácter y corregirlos.
- Soltar no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene, y amarme a mí mismo dentro de él.
- Soltar no es criticar o someter a alguien a mis reglas, sino tratar de convertirme en la que siempre soñé que podría ser.
- Soltar no es lamentarse del pasado, sino crecer y vivir para el futuro.
- Soltar es temer menos y amar más.
"Dormí y soñé que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y descubrí que en el servicio se encuentra la alegría."
20 ago 2010
La aceptación serena y el soltar ataduras te dan tranquilidad en la adversidad y firme confianza ante la perplejidad – Autor: Gonzalo Gallo González, articulista
Todo es pasajero y en la Tierra se cumple la ley espiritual de impermanencia, tan conocida en el budismo. Eres un ser migratorio, lo que te rodea es prestado y un día lo vas a dejar acá. Por lo mismo, te conviene soltar las cadenas y no aferrarte a nada ni a nadie, ya que a más desapego menos sufrimiento. Cree que todo sucede para el bien en el orden divino, aunque enfrentes escollos que te frenan.
El dolor y las penas pasan y tienen un sentido, incluso, cuando sólo hay débiles vestigios de fe y esperanza. En los planes del Padre surgen salidas si te rodean las sombras y no hallas recursos ni fuerzas.
Sólo entra en el espacio de lo sobrenatural y no pierdas la paz por cosas materiales. Si tu fe tiene raíces y no es una fe de palabras, el mal no se atrinchera en tu corazón.
Conéctate con tu esencia y no sufrirás por realidades terrenales que son impermanentes. Sigue adelante y cree que las cosas pasan para algo positivo, nunca para tu mal. Todo lo que está vivo muere para vivir. Sólo las flores de plástico no mueren nunca.
Hace poco tuve el privilegio de hablar con alguien que estuvo secuestrado varios años, y me dijo: “la fe, la aceptación y el amor a mis seres queridos fueron mis baluartes en los días más críticos. También el ejercicio de repetirme sin cesar. Esto también pasará”. Y agregó: “fue terrible, pero me acerqué más y más a Dios. Ahora comparto más con los que amo sin apegos”.
Así es, la aceptación serena y el soltar ataduras te dan tranquilidad en la adversidad y firme confianza ante la perplejidad. Con esas fuerzas sales adelante y no te desgastas en épocas de incertidumbre.
Cuida tu fe con una oración asidua y amorosa, buenas lecturas y buenos frutos. Cuida tu fe, porque ella te mantiene sólido como una roca en los días de sombra y abatimiento.
Ama con libertad y sin apegos, porque sólo estás bien cuando puedes decirle a la persona que amas: “Te quiero, pero no te necesito. Te amo sin exigencias y puedo ser feliz sin ti. Tú no eres mi felicidad”.
Si lo haces evitas falsas identificaciones y abandonas expectativas que causan dolor. No es indiferencia, ni insensibilidad, es acallar los deseos, es el verdadero amor libre ¿Eres capaz de decirle a los que amas: “no te necesito y sin ti me siento súper bien? ¿Tu felicidad es interna o externa? ¿Depende de tu paz interior o de los demás y de las posesiones? Buda se iluminó cuando tomó la decisión de silenciar los deseos como fuente del sufrimiento. Por eso, le preguntaron a un sabio: ¿cuál es una de las elecciones que más te acercó a la luz y la paz? Y él dijo: “mi vida se llenó de calma el día que dejé de tener expectativas y elegí alinearme con un plan divino”.
No son los demás los que nos hacen daño, son nuestras exigencias y expectativas las que nos hieren. No es fácil eliminar las expectativas y los apegos, pero lo logras si te lo propones y ya nunca más vuelves a sufrir.
El dolor y las penas pasan y tienen un sentido, incluso, cuando sólo hay débiles vestigios de fe y esperanza. En los planes del Padre surgen salidas si te rodean las sombras y no hallas recursos ni fuerzas.
Sólo entra en el espacio de lo sobrenatural y no pierdas la paz por cosas materiales. Si tu fe tiene raíces y no es una fe de palabras, el mal no se atrinchera en tu corazón.
Conéctate con tu esencia y no sufrirás por realidades terrenales que son impermanentes. Sigue adelante y cree que las cosas pasan para algo positivo, nunca para tu mal. Todo lo que está vivo muere para vivir. Sólo las flores de plástico no mueren nunca.
Hace poco tuve el privilegio de hablar con alguien que estuvo secuestrado varios años, y me dijo: “la fe, la aceptación y el amor a mis seres queridos fueron mis baluartes en los días más críticos. También el ejercicio de repetirme sin cesar. Esto también pasará”. Y agregó: “fue terrible, pero me acerqué más y más a Dios. Ahora comparto más con los que amo sin apegos”.
Así es, la aceptación serena y el soltar ataduras te dan tranquilidad en la adversidad y firme confianza ante la perplejidad. Con esas fuerzas sales adelante y no te desgastas en épocas de incertidumbre.
Cuida tu fe con una oración asidua y amorosa, buenas lecturas y buenos frutos. Cuida tu fe, porque ella te mantiene sólido como una roca en los días de sombra y abatimiento.
Ama con libertad y sin apegos, porque sólo estás bien cuando puedes decirle a la persona que amas: “Te quiero, pero no te necesito. Te amo sin exigencias y puedo ser feliz sin ti. Tú no eres mi felicidad”.
Si lo haces evitas falsas identificaciones y abandonas expectativas que causan dolor. No es indiferencia, ni insensibilidad, es acallar los deseos, es el verdadero amor libre ¿Eres capaz de decirle a los que amas: “no te necesito y sin ti me siento súper bien? ¿Tu felicidad es interna o externa? ¿Depende de tu paz interior o de los demás y de las posesiones? Buda se iluminó cuando tomó la decisión de silenciar los deseos como fuente del sufrimiento. Por eso, le preguntaron a un sabio: ¿cuál es una de las elecciones que más te acercó a la luz y la paz? Y él dijo: “mi vida se llenó de calma el día que dejé de tener expectativas y elegí alinearme con un plan divino”.
No son los demás los que nos hacen daño, son nuestras exigencias y expectativas las que nos hieren. No es fácil eliminar las expectativas y los apegos, pero lo logras si te lo propones y ya nunca más vuelves a sufrir.
Espiritualidad
Para mi la espiritualidad es un contacto directo que tengo yo con mi Poder Superior para mi ese ser no me juzga no me critica no me condena po lo contrario me ama me acepta me comprende y me escucha, ese ser desea lo mejor para mi.
por medio de sus actos y sus manifestaciones me muestra que la vida no consta de castigos sino de consecuencias conocido comunmente como el karama, ley del boomeran o dichos tales como " Lo que siembro recojo"
Principios Espirituales:
uno de los principios espirituales es la Honestidad esto parte del pensar sentir y hacer coherentemente, lo que en mi sucede es que hay momentos que mi pensar mi sentir y el hacer varian he hay cuando al escribir esto voy descubriendo la ausencia de espiritual variantes en mi.
El Exceso de pensamientos = Demencia
El pensar que podemos controlar las cosas es falta de Aceptacion.
Cuando reaccionamo socn rabia, frustracion, tristesa hacia alguna situacion es ausencia de aceptacion, Aceptacion = Rendirse esta palabra en algunos de nosotros es inaceptable Rendirse? esta palbra tiene un gran significado ya que rendirse es aceptar es llegar a la conciencia de rendir tu ego y mostrar una completa humildad.
Humildad muchas personas entendemos la humildad como una persona de bajo recursos pero el verdadero significado de esta palabra en la parte interna es enriquecedora es una paz profunda del alma es el contrario del Ego.
El Ego es una creencia es un obstaculo para encontrar nuestro verdadero ser es el creador y base de todos los defectos de caracter a mayor ego mas baja autoestima es un virus que se pega al alma y no deja descubrir el potencial que tenemos cada uno de nosotros.
por medio de sus actos y sus manifestaciones me muestra que la vida no consta de castigos sino de consecuencias conocido comunmente como el karama, ley del boomeran o dichos tales como " Lo que siembro recojo"
Principios Espirituales:
uno de los principios espirituales es la Honestidad esto parte del pensar sentir y hacer coherentemente, lo que en mi sucede es que hay momentos que mi pensar mi sentir y el hacer varian he hay cuando al escribir esto voy descubriendo la ausencia de espiritual variantes en mi.
El Exceso de pensamientos = Demencia
El pensar que podemos controlar las cosas es falta de Aceptacion.
Cuando reaccionamo socn rabia, frustracion, tristesa hacia alguna situacion es ausencia de aceptacion, Aceptacion = Rendirse esta palabra en algunos de nosotros es inaceptable Rendirse? esta palbra tiene un gran significado ya que rendirse es aceptar es llegar a la conciencia de rendir tu ego y mostrar una completa humildad.
Humildad muchas personas entendemos la humildad como una persona de bajo recursos pero el verdadero significado de esta palabra en la parte interna es enriquecedora es una paz profunda del alma es el contrario del Ego.
El Ego es una creencia es un obstaculo para encontrar nuestro verdadero ser es el creador y base de todos los defectos de caracter a mayor ego mas baja autoestima es un virus que se pega al alma y no deja descubrir el potencial que tenemos cada uno de nosotros.
Aceptar, Soltar y Limpiar (emocional)
La virtud de no dejar que las emociones dominen nuestra vida o nuestras acciones depende de que las aceptemos, las soltemos y luego las limpiemos de nuestro cuerpo.
Aceptar las emociones o las situaciones que vivimos nos permite en primer lugar dejar de quejarnos por lo que nos sucedió. Gastamos una inmensa cantidad de energía sólo quejándonos de las cosas. Dedicamos tiempo y palabras a la queja que podríamos ahorrar con solo aceptar lo que nos toca vivir.
En segundo lugar, la aceptación de las emociones denota sinceridad con uno mismo y aceptación del propio ser. Muchas veces luchamos contra la emoción porque no nos gusta reconocernos. Por ejemplo, no acepto que me molesta que mi vecino se haya comprado un auto nuevo porque entiendo que la envidia es una emoción perjudicial y no me gusta reconocer que soy envidioso. Al aceptar mi envidia, me acepto como ser y me doy la posibilidad de cambiar mi conducta soltando y limpiando esa emoción.
Soltar las emociones es posible sólo si las acepté previamente y se logra a través del trabajo consciente de no permitir que mi mente se quedé pegada a la emoción o situación que viví. Eso es el desapego. Este concepto tan nombrado en los ámbitos espirituales es muy difícil de internalizar. Para soltar algo y desapegarme de ello sirve preguntarse si puedo seguir adelante sin ello. La mayoría de las veces uno piensa que no, pero luego surgen ideas de cómo modificar el camino para que sí sea posible seguir adelante. El desapego nos brinda nuevas oportunidades, soltar una carga pesada tal vez nos permita cruzar un puente que antes no hubiera soportado nuestro peso.
Por último, debemos limpiar la emoción de cuerpo para mantener nuestra energía en armonía. No es posible limpiar nada si no hemos soltado primero, esto es algo importante a tener en cuenta. Si agarro una paloma entre las manos y luego le digo – Vuela!, pero no abro las manos, la paloma no va a volar. Lo mismo sucede con las emociones, puedo hacer muchos ejercicios para limpiar la envidia pero si no la acepté previamente y me desapegué del auto que no tengo, los ejercicios de qi gong no van a limpiar los canales porque sigo agarrando esa emoción con toda mi fuerza.
Aceptar las emociones o las situaciones que vivimos nos permite en primer lugar dejar de quejarnos por lo que nos sucedió. Gastamos una inmensa cantidad de energía sólo quejándonos de las cosas. Dedicamos tiempo y palabras a la queja que podríamos ahorrar con solo aceptar lo que nos toca vivir.
En segundo lugar, la aceptación de las emociones denota sinceridad con uno mismo y aceptación del propio ser. Muchas veces luchamos contra la emoción porque no nos gusta reconocernos. Por ejemplo, no acepto que me molesta que mi vecino se haya comprado un auto nuevo porque entiendo que la envidia es una emoción perjudicial y no me gusta reconocer que soy envidioso. Al aceptar mi envidia, me acepto como ser y me doy la posibilidad de cambiar mi conducta soltando y limpiando esa emoción.
Soltar las emociones es posible sólo si las acepté previamente y se logra a través del trabajo consciente de no permitir que mi mente se quedé pegada a la emoción o situación que viví. Eso es el desapego. Este concepto tan nombrado en los ámbitos espirituales es muy difícil de internalizar. Para soltar algo y desapegarme de ello sirve preguntarse si puedo seguir adelante sin ello. La mayoría de las veces uno piensa que no, pero luego surgen ideas de cómo modificar el camino para que sí sea posible seguir adelante. El desapego nos brinda nuevas oportunidades, soltar una carga pesada tal vez nos permita cruzar un puente que antes no hubiera soportado nuestro peso.
Por último, debemos limpiar la emoción de cuerpo para mantener nuestra energía en armonía. No es posible limpiar nada si no hemos soltado primero, esto es algo importante a tener en cuenta. Si agarro una paloma entre las manos y luego le digo – Vuela!, pero no abro las manos, la paloma no va a volar. Lo mismo sucede con las emociones, puedo hacer muchos ejercicios para limpiar la envidia pero si no la acepté previamente y me desapegué del auto que no tengo, los ejercicios de qi gong no van a limpiar los canales porque sigo agarrando esa emoción con toda mi fuerza.
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